VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE VIVIR COMO EXPATRIADO

pros y contras de vivir como expatriado

Por: Ing. Danilo Arba

La primera vez que me fui de mi país natal: Italia, ¡tenía sólo un año y medio!  Desde entonces empezó mi vida alrededor del mundo, primero como hijo en una familia de expatriados y luego como profesional.

Siempre he tenido que mudarme cada cierto tiempo, nunca me he quedado más de tres años en un mismo país.  Por eso en Italia me consideran “un figlio d’arte”, que en español quiere decir: hijo del arte.  Expresión utilizada cuando un hijo sigue la carrera, o en este caso la costumbre, de su padre o madre.

He vivido en varios continentes y territorios de los mismos, desde América del Sur/Norte, África, Asia, Europa y hasta el Medio Oriente.  A mis 35 años tengo una larga lista de países en donde he residido entre los cuales están: Ecuador, Perú, Argentina, Colombia, Canadá, Rumania, Italia, Libia, Algeria, Nigeria, Lesotho, Indonesia y Filipinas; sin contar los países donde me he quedado menos de un año, ¡que también son muchos!

Me gusta ser un expatriado y considero una suerte tener este tipo de vida.  Sin embargo, como ocurre siempre en todo, nada es perfecto, y quien elija hacer este tipo de vida debe ser consciente de que vivir así tiene ventajas, pero también algunas desventajas que paso a comentarles.

Desventajas:

Dejando de lado las desventajas generales que se encuentran en cada país y cultura, y que se harían evidentes ante cualquier persona —aunque sólo se trate de un viaje de turismo—, pienso que la más grande desventaja y propia de la vida de un expatriado, es la extrema dificultad de crear y mantener relaciones sociales duraderas con todo lo que ello implica, pues al tener que mudarse cada año o poco más, es muy difícil que las relaciones —ya sean de amistad, personales o profesionales— no muten con la distancia o sean tan superficiales (por el poco tiempo que se tuvo) que terminen desvaneciéndose desde el momento de la partida.

Algunos pueden argumentar que hoy en día tenemos mayor avance tecnológico que facilita la comunicación entre personas; pero —particularmente— pienso que el contacto humano es una parte muy importante y quizá esencial de la socialización. Esta desventaja puede hacer más difícil la elección de vivir como expatriado si se tiene una familia, porque ahí tienes sólo dos posibilidades: decidir por la unión familiar y mudarse todos de país (esta es la única opción que existe en mi matrimonio) o sólo se muda al nuevo país el integrante de la familia bajo el régimen de expatriado.  Considero que esta segunda posibilidad no debería ser una opción porque —para mí— es un “rompe-familias”.

Pongamos el siguiente ejemplo: estás contratado para trabajar en Nigeria, deciden que el resto de la familia se quede a vivir en Perú y puedes viajar a verlos sólo una vez cada doce meses y así pasan muchos años ¿alguno podría considerar que esto sigue siendo una familia? Yo no, porque con la diferencia horaria por más avances tecnológicos que existan, la poca cercanía con tu pareja, la imposibilidad de involucrarte en la crianza de tus hijos, entre otros muchos aspectos, hacen que se cree un vacío en el rol que cumples en la familia.

Puedo dar fe, por los ejemplos de personas que he conocido en este tipo de vida, que los que escogen esta “opción”  terminan creándose “familias alternas”.

Pero las desventajas no son sólo a nivel familiar, sino también laboral; porque se puede crear un conflicto de culturas en el trabajo, muchas veces difícil de solucionar y que terminan influyendo en la correcta gestión de los proyectos, lo cual a veces trae resultados muy malos.

Esto puede pasar también entre culturas teóricamente similares como las europeas, digamos italianas y francesas, siendo a veces peor entre culturas de continentes distintos.

Ventajas:

En realidad estoy convencido que la vida como expatriado es una de las mejores que se puede tener y en lo personal me gustaría seguir así en los años venideros, claro, siempre y cuando mi familia también lo quiera, pues estando uno casado la decisión deja de ser de uno solo.

Lo que encuentro maravilloso en este tipo de vida, es el hecho de que el vivir y trabajar en varios países te permite lidiar con culturas diferentes, religiones diferentes, modos de vida diferentes, lo que te hace crecer tanto a nivel profesional como personal.

Siempre he trabajado para empresas italianas en otros países y a causa de esto, muchas veces me vi obligado a tener confrontaciones en el trabajo con personas distintas por su misma cultura, pero el haber crecido en un ambiente multicultural me ha dado la capacidad, mucho más que a otros, de poder adaptarme fácilmente y trabajar cómodamente con personas provenientes de otros lugares y sobretodo de aprender de ellas en algunos aspectos que mi cultura carecía, para luego adoptar este aprendizaje como virtudes propias.

En conclusión puedo decir que vivir como “expat” no es para todos, implica muchos sacrificios, sobre todo cuando vas a vivir en países con una situación interna peligrosa, como me ocurrió en Nigeria y Libia; pero considero que por lo menos todos deberían desarrollar una parte de su vida laboral en otros países para aprender y mejorar en su vida profesional como personal.

Eso sí, todo expatriado debe asumir el compromiso implícito a este tipo de vida, de que al regresar a su lugar de origen tendrá la obligación de compartir y trasmitir el crecimiento y conocimiento adquirido, dentro de su propia familia, comunidad y de su propio país.

Más artículos en: www. metacontrol.com.pe/articles.html

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