By: Felix Soto Morales

Not too many people see the importance to differentiate between hard and soft logic when scheduling their programmes, although it is well referenced into PMI´s PMBOK and AACE´s TCM.  Let me explain the concepts in short in order to get deep into the subject I want to deliver.

Hard Logic

It is about mandatory logic either contractual or physical. For example, when building a column, everybody knows that formwork comes before pouring concrete, that is a physical condition, and maybe the planner will put a Finish-to-Start link to depict it into the schedule. The contractual logic on the other hand is derived from the contract itself and many times it is a demand from the owner; let’s say the client wants an specific area done before the other one, that need becomes mandatory so the contractor must follow that sequence of work, in other words it is mandatory.

Both, physical and contractual logics are considered as Hard or Mandatory logic, one because it would be impossible to do it some other way and the other because it is an owner necessity.

Soft Logic

Sometimes referred as preferential or discretionary logic.  These are the kind of logic touched by the hand of the planner/scheduler.  For example, after accomplish with contract requirements on the schedule, a contractor decides to work on two buildings in parallel because they will give a better usage to their expensive crane, only one building has a contract deadline, but instead building one after another, they prefer to do them at the same time. That is a discretional or called soft logic.

Is it important to distinguish among them?

Yes of course, as a planner I prefer to avoid much soft logic in the critical path, if so, that path will be easy influenced to be changed because during the work, decisions could lead us any other way just because it was never mandatory to follow that way.

From the forensic schedule analyst point of view, imagine you are about to perform a Collapsed-As-Built methodology in order to demonstrate an extension of time claim, and you chose this method because maybe you didn’t have a baseline to work with, then one of the most difficult part to you as an expert could be going backwards in time without any clue how the original link was in the tasks.  We can deduct contractual and physical ones but, what about the discretional ones?  Will you have a voice whispering how things happened? Will records have detail enough to tell you the story in these cases? Maybe they won’t.

A solution for you

Of course it’s not that simple as to put notes or use a user defined field on your P6 schedule, that doesn’t work, at least for me.  Some time ago I started to use Asta Powerproject because I started to realize many experts had changed to this tool.  In Asta I have found the feature I was looking for and I proceed to show you:

Step 1 shows the types of links I had configured before starting to schedule

On the Step 2 you schedule but considering the proper type of link assigned to each relationship between activities.

The Step 3 is to enjoy with the benefits of having distinguished all types of links

Above, I show one contractual link in blue, two discretionary links in sky-blue and the remaining are the physical ones in black.

Now, as a peer reviewer you can turn off hard logic to see only soft logic in order to analyse what the scheduler/planner/contractor has chosen as a path to follow, and it will depend on you to accept, reject or suggest something new for these logics.

With this, the owner could see a more transparent schedule coming from the contractor or the forensic analyst could have a huge help in order to perform his forensic methodology. Differentiating links types could help us in having a more comprehensible schedule for the project team.

Do you think this could be useful in your job?

Follow us: Facebook, Linkedin, YouTube

Our web: www. 


artículo del Ing. Piero Anticona Tello reflexiona si el control de proyectos es considerado como una profesion

Por: Ing. Piero Anticona Tello

Cuando se planifica proyectos, se requiere de personal dentro del equipo del proyecto, con competencias que permitan llevar a cabo las actividades asignadas a cada rol.

Dentro de la organización de muchos proyectos, se tiene una persona o un grupo de personas encargado de realizar el control.  Es decir, quienes velan para que el proyecto se desarrolle dentro de los tiempos previstos de todas las actividades y dentro de los costos estimados.

Las funciones de monitoreo, control y seguimiento de los costos y tiempos de un proyecto recae sobre el equipo de control de proyectos.  Entonces, la pregunta que siempre permanece en nuestra mente es: ¿Quién puede desarrollar esa función?

Lo más lógico es pensar en una persona que se autodefina como “controlador de proyectos”, lo cual es en efecto, el título que se le asigna al rol mencionado líneas arriba.

Pero, ¿es posible conseguir un controlador de proyectos tal como se consigue un médico o un ingeniero, con sólo hacer una búsqueda rápida en los sitios de redes de negocios para profesionales o en las páginas de recursos humanos?  Como la respuesta es positiva, entonces sobreviene una segunda cuestión: ¿cómo puedo validar que esa persona esté capacitada para realizar dicha actividad?

Muchas veces los médicos o los ingenieros validan el conocimiento adquirido a través de los certificados emitidos por las entidades gubernamentales o colegios de profesionales que corroboran que la persona cuenta con los conocimientos mínimos suficientes para poder ejecutar las actividades estándares de dichas profesiones.

Además de lo validado por estos colegios, los profesionales que ejercen la medicina o la ingeniería, cumplen con lo que define la Real Academia Española (RAE), que el profesional es la persona que ejerce una profesión y por lo tanto ejerce un oficio y percibe una retribución.

Un controlador de proyectos puede ser considerado como un profesional en el sentido básico, según la RAE.

Pero más allá de la retribución por ejercer las actividades al controlar proyectos, para considerarlo un profesional, debemos preguntarnos cómo podemos validar —de forma similar a los médicos o ingenieros— los conocimientos de esta persona o grupo de personas.

Como todos sabemos, existen varios estándares de proyectos que definen las actividades de control de proyectos, brindan diferentes herramientas para llevar a cabo estas actividades y nos permiten tomar buenas decisiones.  Pero estos estándares no han sido reconocidos por organismos gubernamentales o colegios que validen si ellos nos garantizarán que los conocimientos de estas personas nos permitan considerarlos como profesionales de control de proyectos.

No es conocido un colegio de controladores de proyectos o una entidad gubernamental que reconozca el control de proyectos como una profesión.

A la fecha existen asociaciones que brindan certificaciones en diferentes roles del control de proyectos y nos permiten validar en cierto grado, el conocimiento sobre las actividades de control de proyectos.

Estas certificaciones son otorgadas por asociaciones como la AACE  International o el PMI.  Si bien no son reconocidas por colegios o entidades gubernamentales, las personas que ejecutan proyectos deben entender que una certificación en control de proyectos, les garantiza un conocimiento de estas actividades y, por lo tanto, quienes la obtengan, serán valorados como un recurso capacitado para llevar a cabo un buen control de los costos y tiempos en el proyecto.

Más artículos en: www.